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Análisis político: La nacionalización de inmigrantes para que pudieran votar ayudaría a los partidos conservadores

 En los últimos días, el debate sobre la inmigración en España ha adquirido una dimensión cada vez más polarizada. Mientras algunos lo ven como un gesto de humanidad y solidaridad, otros se preguntan: ¿qué efecto tiene realmente la naturalización de inmigrantes en el mapa político del país? Y tras las declaraciones de Irene Montero, surge una pregunta incómoda: ¿puede la naturalización de inmigrantes, en ciertos casos, terminar beneficiando a la izquierda política o quizá a la derecha política?


Es común escuchar que los inmigrantes, especialmente los procedentes de América Latina o de países musulmanes, son naturalmente más progresistas, más abiertos, más favorables a los derechos sociales y a la igualdad. Pero esta generalización no resiste el análisis.


En realidad, muchos inmigrantes que llegan a España —especialmente los de origen latinoamericano y musulman— traen consigo valores culturales y políticos que, en muchos casos, son más cercanos a la derecha que a la izquierda.


Los inmigrantes musulmanes: valores conservadores y tradicionales

Los inmigrantes de origen musulmán, en su mayoría procedentes de países como Marruecos, Argelia o Pakistán, suelen tener una fuerte identidad religiosa y cultural. Sus valores familiares, sociales y morales tienden a ser más conservadores: defensa de la familia tradicional, respeto a las autoridades, rechazo al aborto, oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo, y una visión más rígida de la moral pública.


Estos valores coinciden con los que promueven partidos como Vox o el PP en temas como la seguridad, la identidad nacional o la familia. Y cuando estos inmigrantes se naturalizan, adquieren derecho al voto. Y, en muchos casos, votan en línea con sus valores tradicionales.

El Psoe en ocasioens piensa que dando ayudas se garantizan su voto. Pero se olvidan de la teoría de las 2 manos, con una recibo la ayuda y con la otra (independiente) voto lo que realmente quiero, ya sean valores conservadores que no hablen de recortes o si existe, un partido conservador de mi religión/cultura.

De hecho solo hay que ver los datos de una ciudad con muchos habitantes musulmanes: En Melilla el partido más votado en 2023-municipales, fue el PP (conservador) 14 concejales, y el segundo el partido musulmán CPM. De hecho Podemos solo tuvo 280 votos y 0 concejales. Adelante tuvo 1 concejal, menos que vox con 2 concejales.


Esto no significa que todos los inmigrantes musulmanes sean de derechas, pero sí que su integración política no necesariamente implica una alineación con el discurso progresista. De hecho, muchos de ellos se sienten más identificados con partidos que defienden la "protección de la cultura" o la "seguridad nacional" —temas que la derecha ha sabido explotar con éxito.


Los inmigrantes latinoamericanos: huidos de la izquierda, no de la derecha

Aquí viene el punto más controvertido: muchos inmigrantes latinoamericanos que llegan a España no huyen de la derecha, sino de la izquierda. No de la opresión, sino de las dictaduras izquierdistas que devastaron países como Cuba, Venezuela, Nicaragua o Bolivia.


¿Quién no recuerda el exilio de miles de cubanos tras la revolución castrista? ¿O el éxodo masivo de venezolanos tras el colapso del modelo chavista? ¿O los millones de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que huyen de gobiernos con fuerte influencia marxista o populista?


Estos inmigrantes no son "progresistas" por definición. Al contrario: muchos de ellos son profundamente críticos con el socialismo, el comunismo y el autoritarismo. Muchos de ellos votan por partidos que defienden la libertad económica, la propiedad privada, la seguridad y el orden.


Y cuando se naturalizan, se convierten en votantes que, en muchos casos, se sienten más cómodos con el discurso del PP o de Vox que con el de la izquierda española, que a menudo se muestra desinteresada o incluso hostil hacia sus experiencias.


¿Naturalizar es dar poder político?

La naturalización no es solo un acto de legalidad o humanidad. Es también un acto político. Al otorgar el derecho al voto a quienes han vivido años en España, se está ampliando el campo electoral. Pero no todos los nuevos votantes se alinean con el mismo proyecto político.


Y aquí está el peligro: si la izquierda española sigue asumiendo que todos los inmigrantes son "naturales" votantes progresistas, está cometiendo un error estratégico. Al no reconocer las realidades culturales, religiosas y políticas de estos grupos, se arriesga a perderlos a favor de la derecha.


¿Qué hacer?

No se trata de rechazar la inmigración ni de negar la integración. Se trata de entender que la integración no es solo legal, sino también cultural y política. Y que el discurso progresista debe ser más inclusivo, más realista, y más capaz de escuchar las experiencias de quienes huyeron de la izquierda, no de la derecha.


La izquierda española debe dejar de ver a los inmigrantes como una masa homogénea de votantes "naturales" y empezar a dialogar con ellos desde sus verdaderas raíces. Porque si no, la naturalización no será un acto de inclusión, sino un regalo político a la derecha.


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